¡Uy! ¡Algo salió mal! (Reflexión)

Quienes me conocen saben que soy muy amante de la música, tengo algunas costumbres necias como siempre descargarles sus carátulas a los álbumes y ordenadarlas según su álbum, artistas, años, etc. No me juzguen, es casi mi hobbie porque en verdad me gusta la música, y me gusta mucho tenerla en orden, es lo que colecciono.
El caso es, conseguí una aplicación para el celular donde puedo actualizar la información de cada canción, esta aplicación me promete tener y/o hacer que cada canción este en su lugar, admito que al inicio no creía mucho de que la aplicación lo hiciera pues nunca veía las canciones donde se supone que estaban y además cuando quería sincronizar las letras de las canciones, una de las opciones que te daba este programas, siempre me decía después de un largo trabajo de sincronizarlas: ¡Uy! ¡Algo salió mal! 

No saben cómo esto me enojaba, pero al final, cuando iba detrás de esa canción que quería escuchar ahí estaba en su lugar, y la letra estaba sincronizada, sólo sonreía como un idiota al ver que el programa cumplía lo que prometía. De la misma manera, pensé, hace Dios, siempre cumple lo que promete aun cuando de nuestra perspectiva algo salió mal, después de un momento, y recordemos que hay momentos más largos que otros, veremos bien y no mal en nuestra vida. 

Dios nos da el privilegio de intervenir en nuestras vidas con oración y otras tantas cosas, eso es libre albedrío, (como cuando yo sincronizaba las letras y ordenaba las canciones) y cuando las cosas en verdad se pueden volver crudas y creemos que sabemos claramente lo que Dios debería hacer, se la pedimos una y otra vez en oraciones, lo que está bien; debemos ser constates en la oración, pero no podemos tomar su mano para hacer lo que queramos siempre como si fuera una barita mágica, a veces simplemente debemos esperar, sin dejar de orar, pues su plan no termina en algo que sale mal.

Lo último que me ocurrió es intentando poner una canción en su lugar, pero por más que lo hacía no podía, y eso me ayudo a entender que hay veces que simplemente Dios no va a permitir algo y punto, no porque sea malo, sino porque sabe lo que nos conviene y por más ideal que podamos ver aquello, simplemente sus planes son mejores.

Pues yo sé los planes que tengo para ustedes —dice el Señor—.
Son planes para lo bueno y no para lo malo,
para darles un futuro y una esperanza.
Jeremías 29:11 NTV
PUBLICADO POR: Hakeen Cuesta

Hakeen Cuesta Publicador Web de MDCnet. Joven aficionado con escribir, la lectura y la poesía. Todo mérito de lo que pueda hacer es para Cristo quien me salvó. Sígueme en: Blog, Facebook, Twitter

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