El misionero Jeff Woodke, quien dedicó décadas de su vida al servicio cristiano en Níger, relató los difíciles seis años que pasó secuestrado por un grupo terrorista tras ser capturado en 2016.
Durante su cautiverio, permaneció aislado, encadenado y expuesto a temperaturas cercanas a los 49 °C, además de sufrir golpes, hambre y profundas consecuencias psicológicas.
Woodke confesó que en medio del sufrimiento llegó a cuestionar a Dios e incluso pidió morir, pero con el tiempo comprendió que su fe seguía presente.
Tras ser liberado en 2023, enfrentó un largo proceso para adaptarse nuevamente a la vida familiar y continúa lidiando con estrés postraumático.
“Perdí mi religión, pero gané mi fe”, afirmó el misionero, quien atribuye a Dios, a su familia y a la terapia la fortaleza para superar aquella experiencia.

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