Un joven que caminaba por una calle de Mozambique entregó su vida a Jesucristo luego de sentirse atraído por la alabanza que se escuchaba desde una sencilla iglesia donde ministraba el cantante cristiano Felipe Leonachos.
Según relató el artista, el joven entró al templo, se acercó al altar, se arrodilló y se postró en señal de rendición a Dios mientras la congregación continuaba adorando.
Leonachos destacó que este momento fue una muestra del poder transformador del Evangelio, capaz de cruzar culturas, idiomas y fronteras para alcanzar a quienes necesitan conocer a Cristo.

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