Hannah Hirsh, una mujer que pasó cinco años trabajando como stripper en Estados Unidos, regresó a los mismos clubes donde laboró, pero esta vez para hablarles de Jesús a otras mujeres.
Hirsh dejó esa vida en 2020, cuando los clubes de su zona cerraron por la pandemia de Covid-19, y fue entonces cuando comenzó a buscar más a Dios.
Tras bautizarse, empezó a compartir su testimonio y fundó el ministerio Minister Kept by Grace, con el que visita estos locales para conversar con las bailarinas.
Según relató a Fox News, durante sus años en la industria presenció adicciones, consumo de drogas y alcohol, e incluso tráfico de personas, y lo describió como un estilo de vida marcado por el vacío interior.
"Mi trabajo es simplemente plantar la semilla, pero es Dios quien la hace crecer", afirmó. Hirsh también animó a los cristianos a ver a estas mujeres con compasión, asegurando que nadie está demasiado perdido para recibir la gracia de Dios.

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