Una pareja cristiana de los Países Bajos rechazó la posibilidad de abortar a su bebé tras recibir un diagnóstico prenatal de un síndrome raro que podía provocar graves complicaciones de salud.
Kaylee van Koppen y su esposo decidieron continuar con el embarazo, aferrándose a su fe y orando por la vida de su hija, Eloah.
Durante la gestación, los médicos detectaron un agujero en el corazón de la bebé, que posteriormente desapareció en un nuevo examen, y otra complicación relacionada con la ubicación de la placenta también se resolvió.
Finalmente, Eloah nació el 7 de mayo mediante un parto vaginal y, aunque presentó bajo peso al nacer y recibe alimentación por sonda, se encuentra en desarrollo favorable.
Sus padres consideran su historia un testimonio de fe y agradecieron el apoyo de las oraciones de familiares y miembros de su iglesia durante todo el proceso.


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