Tras esperar más de cuatro años, un recluso en una prisión de Estados Unidos vivió un emotivo momento al ser finalmente bautizado, luego de haber entregado su vida a Jesús mientras cumplía condena.
La ceremonia fue posible gracias al trabajo del ministerio cristiano Dios tras las Rejas, que durante meses gestionó los permisos necesarios para llevar a cabo el bautismo dentro del centro penitenciario.
Ante la mirada de otros internos, el hombre testificó públicamente su fe al descender a una piscina instalada en el patio de la prisión, y al salir del agua no pudo ocultar su emoción.
El ministerio destacó que obtener autorización para bautismos en cárceles suele ser un proceso largo y complejo, por lo que calificó este acontecimiento como un verdadero milagro y una muestra del poder transformador del Evangelio tras las rejas.

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