Un hombre hindú que llegó a un culto cristiano con la intención de atacar a evangelistas terminó entregando su vida a Jesús tras escuchar el mensaje del Evangelio en la provincia de Sindh, Pakistán.
Según el misionero estadounidense Arch Bonnema, el hombre permaneció sentado en la última fila mientras se predicaba la Palabra y, profundamente conmovido, confesó que había llegado con “muy malas intenciones”.
Luego sacó una arma blanca que llevaba oculta y declaró públicamente su arrepentimiento, afirmando que dejaba el hinduismo para aceptar el cristianismo.
El hecho ocurrió en medio de una intensa persecución religiosa contra cristianos en la región.

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