En un emotivo acto de fe que conmovió a los asistentes de la Iglesia Journey en Orlando, Florida, una joven llamada Abby, quien trabajó como stripper desde los 19 años, fue bautizada tras experimentar una radical transformación espiritual.
Ante la congregación y el pastor JJ Vásquez, Abby relató cómo, tras años de luchar contra el vacío, la depresión y pensamientos dañinos, un clamor sincero a Dios le permitió cambiar el rumbo de su historia y abandonar por completo las discotecas.
Tras relatar su proceso de redención y encontrar finalmente un propósito, la joven selló su compromiso en las aguas del bautismo declarando públicamente: “Tengo una paz que excede todo entendimiento; mi bautismo es mi declaración de que pertenezco a Jesús y estoy decidida a seguirlo por el resto de mi vida”.

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