A sus 104 años, doña Lindinalva Gomes Pereira, cariñosamente conocida como Doña Linda, es un testimonio vivo de resiliencia y fe inquebrantable.
Tras sobreponerse a dolorosas tragedias familiares, incluyendo la pérdida de su esposo y varios hijos, esta matriarca atribuye su notable longevidad y paz interior a su profunda confianza en el cuidado de Dios y a una vida dedicada a la oración.
Hoy, rodeada de múltiples generaciones de descendientes y manteniendo intacto su compromiso con la iglesia, Doña Linda comparte un poderoso y sencillo consejo para la juventud:
“Continúa creyendo en Jesús y obedeciendo su Palabra; asegúrate de congregarte y mirar solo a Él”, recordando que la comunión y la fe son el verdadero refugio ante cualquier adversidad.

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