Tras el devastador terremoto de magnitud 7,8 que sacudió la isla de Mindanao, en Filipinas, iglesias y ministerios cristianos se han movilizado para brindar ayuda de emergencia a las comunidades afectadas.
Mientras continúan las labores de rescate y evaluación de daños, organizaciones cristianas están distribuyendo alimentos, agua potable, artículos de higiene y refugio temporal, además de pedir oración por las víctimas, las familias afectadas y los equipos que trabajan en la zona.
El sismo, uno de los más fuertes registrados en el país, ha dejado decenas de fallecidos, cientos de heridos y más de 200 réplicas desde el temblor principal.

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