Márcia, una cristiana que trabaja como jornalera y decidió vender sandías al borde de la carretera para complementar sus ingresos tras un problema mecánico con el auto familiar.
Fue bendecida por el influencer Stefano Di Vittoria, quien, después de sentir que Dios tocó su corazón, regresó al lugar, le compró toda la fruta y se la dejó para que siguiera vendiéndola.
“Lo que más me llamó la atención no fue la dificultad, fue la fe”, dijo Stefano, mientras Márcia declaraba: “Dios es fiel. Él nunca me dejó ni me dejará indefenso”.
El influencer compartió el testimonio en Instagram, donde miles de personas se conmovieron al ver cómo la confianza de la vendedora en medio de sus dificultades se convirtió en provisión divina.

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