Una comunidad del pueblo Nganguela, en Angola, celebró con alabanzas y danzas la llegada del Evangelio a una región que durante años fue considerada no alcanzada.
Durante un viaje misionero, la cantante cristiana Ana Paula Valadão, junto a su esposo Gustavo Bessa y sus hijos, visitó la aldea y fue testigo de la transformación espiritual que vive esta comunidad tras el inicio de un trabajo evangelístico impulsado por el ministerio Diante do Trono.
Uno de los momentos más impactantes para la familia fue escuchar las canciones de adoración en lengua nganguela, cuyas letras expresaban la esperanza en el regreso de Jesucristo y la disposición de entregar todo por Él.
“Cuando pienso en el regreso de Jesús, doy todo lo que tengo”, cantaban los aldeanos mientras ofrecían frutos de sus cosechas al equipo misionero.
Para Ana Paula, la experiencia fue una muestra de que Dios sigue alcanzando pueblos olvidados y levantando adoradores entre todas las tribus, lenguas y naciones.

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