La ejecución de Miguel Ángel Valenzuela, predicador itinerante y líder de alabanza, y su padre Ángel Valenzuela Cano ha generado conmoción en la comunidad evangélica de Chihuahua, México.
Ambos fueron secuestrados el 18 de julio y encontrados sin vida el día 20 con múltiples impactos de bala en una carretera de Guadalupe y Calvo.
Autoridades atribuyen el crimen a presuntos miembros del Cártel de Sinaloa, en medio de una creciente ola de violencia en la región.
Iglesias y familiares han exigido justicia y mayor seguridad, mientras organizaciones advierten sobre el aumento de ataques contra líderes cristianos en zonas controladas por el narcotráfico.

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