Samara, una mujer que permaneció alejada de los caminos del Señor durante 30 años, regresó a la iglesia en Manaus, Brasil, tras una perseverante campaña de oración impulsada por su hermana Joseani y respaldada por toda una congregación.
Durante semanas, los miembros de la iglesia intercedieron por ella luego de que su nombre fuera colocado en un "Tablero de Oración".
Aunque durante esas tres décadas estuvo involucrada en el juego, la prostitución y el alcohol, Samara asegura que Dios nunca dejó de cuidarla.
Con el tiempo comenzó a participar en actividades de la iglesia, donde redescubrió su fe y finalmente decidió reconciliarse con Cristo.
"Saber que toda la iglesia estaba orando por mí y que Dios escuchó esas oraciones fue muy conmovedor", expresó en su testimonio.

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