Después de perder tres embarazos debido a una condición sanguínea que, según los médicos, impedía que pudiera llevar un embarazo a término, Luana Pauli compartió en una iglesia el testimonio de cómo, tras recibir una palabra profética, asegura haber experimentado un milagro que transformó su vida.
Durante un servicio en la Iglesia Manancial da Graça, en Porto Alegre, Brasil, presentó a sus hijos, Esther y Thomas, y declaró: “Me curé”.
El emotivo momento fue difundido por el pastor Samuel Felipe, quien afirmó que Dios “reescribió la historia” de la familia y animó a quienes enfrentan diagnósticos difíciles a confiar en el poder de Dios para hacer posible lo que parece imposible.

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