Richard Reeder, miembro de un ministerio cristiano en Estados Unidos, sufrió una serie de convulsiones y posteriormente un paro cardíaco, por lo que los paramédicos realizaron maniobras de reanimación durante aproximadamente 45 minutos.
Según el testimonio de la evangelista Kayla Gabbard, mientras los familiares y miembros del ministerio oraban intensamente pidiendo un milagro en el nombre de Jesús, los paramédicos informaron inicialmente que no había latidos, pero minutos después señalaron que el hombre había comenzado a respirar y posteriormente recuperó el pulso.
Reeder fue trasladado a un hospital para recibir atención médica y, según Gabbard, logró recuperarse y salir del centro de salud.
La evangelista calificó el hecho como un milagro y aseguró que la experiencia fortaleció su fe y la llevó a creer que Dios tiene un propósito para la vida de Reeder.

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