Una iglesia de Anápolis, Brasil, sorprendió a varios repartidores en motocicleta con una iniciativa de evangelización llamada “Dri-vinde”.
Los miembros de City Church Global realizaron pedidos de comida a través de aplicaciones, pero cuando los repartidores llegaron, fueron invitados a entrar al templo y cenar con ellos.
Durante el encuentro, los cristianos compartieron el Evangelio, oraron por sus vidas y les recordaron el amor de Dios.
El pastor Thiago Cunha explicó que el gesto buscaba ilustrar que, así como ellos pagaron la cuenta de la cena, Jesús pagó la cuenta del pecado.
La iglesia destacó que la iniciativa demuestra que la Iglesia puede salir de sus cuatro paredes para servir, amar y revelar a Jesús mediante acciones sencillas.

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