Después de casi 40 años alejado de la iglesia, Erisvaldo Silva da Costa, de 64 años, decidió regresar a Jesús y fue bautizado en una congregación del oeste de Pará, Brasil.
Su regreso representa también la respuesta a una oración que su madre mantuvo durante décadas, pidiendo a Dios que su hijo volviera a Cristo.
Aunque ella murió cerca de los 90 años sin poder presenciar el cumplimiento de su petición, Erisvaldo aseguró que encontró nuevamente la felicidad al regresar a los caminos de Jesús.
Su decisión ocurrió luego de un encuentro casual con una diaconisa en un autobús, quien lo invitó a asistir a la iglesia, donde posteriormente fue profundamente conmovido al presenciar un bautismo y decidió entregar nuevamente su vida a Cristo.

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