Una mujer que durante años enfrentó la depresión, las adicciones y las secuelas de experiencias traumáticas en su infancia aseguró haber encontrado una nueva vida tras conocer a Jesús en los Países Bajos.
Se trata de Huemalan Ayelen, una tatuadora que relató haber luchado con pensamientos suicidas, el consumo de alcohol y drogas, además de prácticas esotéricas, hasta que decidió entregar su vida a Cristo.
Según su testimonio, desde su conversión experimentó una transformación que la llevó a abandonar las adicciones y superar la depresión.
El pasado 20 de junio fue bautizada en las calles de Rotterdam durante una jornada evangelística, donde, visiblemente emocionada, declaró: “Estoy muy agradecida de ser bautizada hoy y de poder llamarme hija de Cristo”.

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