La perseverancia en la oración dio un fruto extraordinario para el pastor Jamie Starrett, quien después de 35 años intercediendo por la salvación de su padre Larry, finalmente tuvo el privilegio de verlo entregar su vida a Cristo a los 81 años.
Tras una conversación sobre la vida eterna en la que le explicó el mensaje del Evangelio, Larry decidió seguir a Jesús y semanas después fue bautizado por su propio hijo, acompañado también por sus nietos, en una emotiva ceremonia que reunió a tres generaciones de la familia.
La iglesia celebró el testimonio como una muestra de que nunca se debe perder la esperanza, recordando que mientras haya vida, siempre existe la oportunidad de experimentar la gracia transformadora de Dios.


No hay comentarios
Publicar un comentario