Diagnosticada con cáncer de mama y enfrentando un pronóstico considerado por los médicos como el “peor escenario”, Zahra, una mujer de Azerbaiyán, asegura haber experimentado una sanidad que atribuye a Dios luego de recibir una oración en nombre de Jesús por parte de misioneros cristianos.
Semanas después de iniciar la quimioterapia, nuevos estudios revelaron que el tumor detectado previamente había desaparecido, y meses más tarde, durante una evaluación médica, se confirmó que ya no había signos de cáncer en su cuerpo.
Zahra afirma que la experiencia renovó su esperanza y fortaleció su fe, mientras la organización misionera que compartió su testimonio destacó la recuperación como una respuesta a la oración.


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