A los 13 años, Miguel Marinho se ha convertido en un testimonio viviente de superación tras vencer un devastador pronóstico de retinoblastoma bilateral que le fue diagnosticado cuando apenas tenía un año de vida.
Aunque los médicos en Goiás, Brasil, aseguraban que el pequeño no sobreviviría o que permanecería en estado vegetativo, Miguel desafió a la ciencia y hoy goza de una vida activa y saludable, un milagro que no solo transformó la fe de su familia, sino que lo impulsó a convertirse en un joven predicador.
A pesar de haber perdido el ojo derecho y contar con baja visión en el izquierdo, el adolescente compartió recientemente su predicación número 31 en Mato Grosso, donde conmovió a los asistentes al asegurar con firmeza: “Hoy estoy sanado”, y exhortó a la juventud a aprovechar sus talentos para compartir un mensaje de esperanza.

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