El brasileño Arlindo Silva de Oliveira, de 89 años, se ha convertido en un ejemplo vivo de fe y perseverancia al dedicar sus días a predicar el Evangelio en las calles de Pedras de Maria da Cruz, en el norte de Minas Gerais.
A pesar de sus limitaciones físicas y su avanzada edad, recorre la comunidad en bicicleta y visita hogares para compartir el mensaje de Jesús, distribuir literatura cristiana y dirigir estudios bíblicos junto a su esposa.
Su labor ha impactado incluso a autoridades locales, como agentes de la Policía Militar, quienes destacan su valentía y amor por las almas.
A punto de cumplir 90 años, Arlindo asegura que evangelizar es su deber diario y una misión que no piensa abandonar.

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