Un hecho que pudo terminar en discusión se convirtió en un poderoso testimonio de fe en Camboriú, Brasil, cuando un empresario cristiano decidió consolar y orar por el hombre que chocó su vehículo.
Tras el accidente, Paulo Amaral abrazó a Eduardo Santos, quien atravesaba un momento difícil marcado por la pérdida de su padre y problemas personales.
El gesto, que incluyó una oración guiada por el Espíritu Santo, fue captado en video y se volvió viral en redes sociales, conmoviendo a miles de personas.
Días después, ambos confirmaron que aquel inesperado encuentro no solo evitó un conflicto, sino que dio inicio a una nueva amistad.

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