Tarek, un hombre que durante años persiguió a familiares y creyentes cristianos en el norte de África para defender el islam, testifica que su vida cambió por completo tras un encuentro con Jesucristo.
Luego de su conversión, fue expulsado de su hogar, perdió su empleo y enfrentó amenazas de muerte, pero decidió permanecer firme en su nueva fe.
Con el paso de los años se convirtió en pastor y actualmente dirige una iglesia secreta, incluso después de haber pasado seis meses en prisión por su labor cristiana.
Hoy, su testimonio es un llamado a la Iglesia en el mundo a recordar y apoyar a quienes continúan sufriendo persecución por causa del Evangelio.

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