Los millones de ucranianos que huyeron de la guerra no solo encontraron refugio en distintos países de Europa, sino que también han dado origen a un importante movimiento evangelístico.
De acuerdo con un informe de la Misión Cristiana Europea Internacional (ECMI), cristianos desplazados han plantado alrededor de 160 iglesias en el continente durante los últimos cuatro años.
La organización destaca que, en medio del dolor, la pérdida y la incertidumbre, muchos creyentes han asumido un llamado misionero, llevando el mensaje de esperanza en Cristo a las comunidades que los acogieron y convirtiendo su sufrimiento en un poderoso testimonio de fe.

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