Una reciente encuesta del grupo Barna reveló que los cristianos practicantes se encuentran entre los sectores de la población que más utilizan la inteligencia artificial (IA), con un 44% que afirmó emplearla “muy a menudo” o “con frecuencia”.
Sin embargo, el creciente uso de esta tecnología también genera preocupación dentro de la comunidad cristiana: el 83% teme que la IA pueda malinterpretar las Escrituras, mientras que el 65% teme que pueda llegar a reemplazar a Dios y el 72% considera posible que sustituya a pastores y líderes espirituales.
El estudio muestra así una realidad marcada por la confianza y el temor, ya que, aunque muchos cristianos ven la IA como una herramienta útil para aprender, trabajar e incluso apoyar su crecimiento espiritual, mantienen dudas sobre su impacto en la fe y la interpretación de la Biblia.

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