Kristina Costanza, una ex cazadora de fantasmas que durante años estuvo involucrada en prácticas ocultas y brujería, asegura que su vida cambió por completo después de conocer a Jesús y comenzar a leer la Biblia.
Durante décadas investigó fenómenos paranormales, realizó hechizos y afirmó tener experiencias con espíritus, pero con el tiempo comenzó a experimentar depresión, ansiedad y temor.
Su transformación se produjo durante la pandemia, cuando comenzó a escuchar contenido sobre Jesús y asistió a un servicio de Pascua.
Posteriormente, al leer Deuteronomio 18, se sintió confrontada por las prácticas que había realizado, se arrepintió, desechó sus objetos relacionados con lo oculto y decidió seguir a Cristo.
Hoy comparte su testimonio y advierte sobre los peligros de estas prácticas, asegurando: “Nadie está perdido para siempre”.

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