Mason Madzey, un joven estadounidense, sobrevivió a dos tumores cerebrales diagnosticados a los 10 y 15 años, una experiencia que su familia atribuye a la intervención de Dios.
En 2018, Mason fue diagnosticado con un glioma cerebral agresivo de grado tres y recibió quimioterapia y radioterapia; cinco años después, un nuevo tumor se había extendido por su cerebro y los médicos le ofrecieron un pronóstico reservado.
Tras someterse a una compleja cirugía y un proceso de recuperación en el que tuvo que volver a aprender a hablar y caminar, Mason quedó libre de cáncer.
Hoy, tanto él como sus padres consideran su recuperación un milagro y aseguran que la experiencia fortaleció nuevamente su fe en Jesucristo.

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