El testimonio de don José, un anciano de 84 años que lleva 60 predicando el Evangelio en las calles de este municipio, ha conmovido a miles en redes sociales y revive el llamado a recuperar el culto familiar.
Vestido de manera humilde pero formal, con tirantes y gorra, y armado con su característico megáfono, José relata que proviene de una familia de extraordinaria longevidad y servicio a Dios: su hermano Rubén, de 97 años, es pastor; su hermana Rut, de 100, es misionera, y su padre vivió hasta los 104 años en los caminos del Señor.
El evangelista atribuye esta herencia espiritual a su madre, quien estableció en la sala de su casa un altar familiar de oración, canto y estudio bíblico, una práctica que hoy lamenta se ha perdido por “el culto del celular y la televisión de plasma”.
Tras comenzar a predicar a los 17 años y mantenerse fiel a su llamado seis días a la semana, don José cierra su mensaje con una exhortación urgente y llena de fe: “Cristo viene pronto. Prepárate”.

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