Paw Ne Moo, una joven de 17 años que conoció el Evangelio en una escuela cristiana dentro de un campo de refugiados en Tailandia, decidió abandonar la religión animista de su comunidad para seguir a Jesús.
Según relató el misionero brasileño Víctor Bejota, la joven se negó a regresar a su pueblo para realizar el ritual de desapego exigido por los líderes animistas y, pese a la oposición, declaró públicamente su fe en Cristo.
Posteriormente, Paw fue bautizada, en un acto que el misionero describió como una muestra de valentía y compromiso con su nueva vida cristiana.

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