La histórica iglesia de San Juan Bautista, ubicada en la ciudad de Quebec, Canadá, será transformada en un centro cultural y atractivo turístico tras permanecer cerrada desde 2015 debido a la disminución de sus miembros y la falta de recursos para su mantenimiento.
El Ayuntamiento de Quebec adquirió el templo, construido en 1880 y con capacidad para más de 2.000 personas, por 175.000 dólares, e inició un proyecto de renovación que contempla reparar su estructura y adecuar sus instalaciones para albergar actividades culturales y eventos comunitarios.
Este caso refleja una realidad que afecta a numerosas congregaciones en Canadá, Estados Unidos y Europa, donde la reducción de fieles ha provocado el cierre de iglesias y la reutilización de antiguos templos para otros fines.


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