La propuesta de la senadora colombiana Sara Castellanos para declarar el 31 de octubre como el Día Nacional de la Biblia reavivó el debate sobre el papel de la fe en los espacios públicos.
La iniciativa, presentada en Bogotá, busca reconocer la importancia espiritual, histórica y cultural de las Escrituras en la sociedad colombiana, mientras que la entrega de Biblias a congresistas durante sesiones plenarias generó críticas de sectores que defienden el carácter laico del Estado.
El proyecto ahora deberá superar el trámite legislativo en el Congreso antes de convertirse en ley, en medio de posturas divididas sobre el reconocimiento oficial de la herencia cristiana en el país.


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