Una joven que creció en el hinduismo abandonó la idolatría y se entregó a Jesús después de presenciar la recuperación de su madre, quien llegó al borde de la muerte sin que los médicos encontraran una causa o solución a su enfermedad.
Según relató, cuando tenía nueve años gritó a los ídolos en busca de ayuda, pero no recibió respuesta; luego, su familia fue invitada a una iglesia, donde recibieron oración gratuita.
Esa misma noche, su madre pudo dormir sin dolor ni ataques de pánico, y con el tiempo la joven también aseguró haber sido liberada de la depresión.
“Jesús me liberó del hinduismo y la idolatría”, declaró, atribuyendo a Dios la sanación y la transformación de su familia.


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