Un niño de apenas 5 años conmovió a su familia al clamar a Dios por la recuperación de su hermano Liam, quien se encontraba hospitalizado con sepsis, mononucleosis y un derrame pleural.
Según relató su madre, el pequeño llevaba 15 días con fiebre alta y los médicos habían recurrido al último antibiótico disponible, por lo que Henry, entre lágrimas, comenzó a orar: “Dios, salva a mi hermano”. Al día siguiente, Liam despertó sin fiebre y posteriormente fue dado de alta.
La familia atribuye su recuperación a la intervención de Dios y, años después, Henry compartió el testimonio en su iglesia, donde también relató que, tras la enfermedad, su familia experimentó una restauración.

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