Tras meses de agonía y un devastador diagnóstico médico que advertía que sus huesos literalmente «se estaban desmoronando» debido a una agresiva bacteria, artritis reumatoide y anquilosis muscular, el joven Léo Batalha experimentó una sorprendente recuperación que desafía a la ciencia.
A pesar de haber perdido la movilidad en su mano y pierna derechas, llegando al extremo de depender de otros para comer y de pedirle a su madre que preparara su funeral, Léo se aferró a su fe cristiana y rechazó el pronóstico irreversible.
Luego de recibir una profecía en su iglesia donde le aseguraron que sería sanado, el dolor comenzó a cesar y su cuerpo empezó a recuperar gradualmente el movimiento; hoy, contra todo pronóstico, ha vuelto a trabajar y dirige el coro de su congregación, testificando que su vida es un verdadero milagro de superación y esperanza.

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