Una iglesia que había permanecido cerrada durante años debido a la violencia y el control de grupos armados en una zona rural de Colombia ha sido reabierta, marcando un nuevo comienzo para la comunidad.
Tras décadas sin acceso al Evangelio, misioneros regresaron en 2025 y, a través del servicio y la predicación, comenzaron a transformar vidas.
Lo que inició con un solo creyente firme en la fe creció hasta alcanzar a decenas de personas, incluyendo exguerrilleros y quienes practicaban brujería, quienes hoy han decidido dejar atrás su pasado para servir a Dios.
La reciente campaña evangelística reunió a toda la comunidad y culminó con varias familias entregando su vida a Cristo, consolidando así el renacer espiritual de la región.

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