El presidente Nayib Bukele ha declarado públicamente que la transformación de El Salvador no es solo un logro político, sino un verdadero milagro.
En un mensaje reciente, aseguró que la fe en Cristo y la oración de un pueblo unido fueron claves para pasar de ser la "capital mundial de los homicidios" a uno de los países más seguros del continente.
“Si Dios tomó lo peor y lo convirtió en seguridad, en lo mejor, entonces es un milagro, sin duda”, afirmó el mandatario.
Bukele ha descrito la lucha contra las pandillas como una "guerra espiritual", destacando que la estrategia de seguridad fue guiada por Dios.
Según cifras oficiales, el país pasó de registrar miles de homicidios al año a tasas históricamente bajas, un cambio que el presidente presenta como prueba de que "cuando un pueblo decide enfrentar el mal y buscar a Dios, los milagros son posibles".
Para Bukele, El Salvador es hoy un testimonio vivo para otras naciones de que gobernar con firmeza y de la mano de Dios restaura la paz y la dignidad.

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